MEDICINA DEFENSIVA: POSITIVA Y NEGATIVA

 “Hay medicina defensiva cuando los médicos ordenan estudios, procedimientos o consultas (medicina defensiva positiva) o bien evitan a pacientes o procedimientos de alto riesgo principalmente (medicina defensiva negativa), para reducir su exposición médico-legal en términos de mala praxis”

Si observamos la definición, veremos que ella no toma en cuenta si ésta acción “defensiva” resulta buena o mala para el paciente. Lamentablemente dentro de ella no caben los cambios cualitativos en los hábitos de práctica que a la vez de defender a los profesionales, benefician a los pacientes. Como por ejemplo el dedicarles más tiempo, brindar mayor atención a la documentación, o realizar un mayor esfuerzo para comunicarse u obtener el consentimiento informado. La definición sólo expresa que la principal motivación es el deseo del profesional de reducir su riesgo a ser demandado.

Muchas veces caemos en la confusión. No se trata de no hacer (o hacer de más), sino de hacer bien las cosas. Eso es lo que realmente nos puede defender de un riesgo de mala praxis profesional.

ESCENARIOS PREDISPONENTES A LA MEDICINA DEFENSIVA:

  • Cuando el médico tiene dudas diagnósticas
  • Cuando las consecuencias de equivocarse pueden ser severas (patologías potencialmente mortales o que requieren un diagnóstico precoz)
  • Cuando el estudio diagnóstico o tratamiento alternativo que se propone se encuentra rápidamente disponible.

Los profesionales de la salud somos muy conscientes del riesgo a ser demandados, y tendemos a sobreestimar esta posibilidad,   que consideramos una experiencia muy desagradable. Más allá de que medicina defensiva bajo esta definición implica altos costos, uno de los mayores desafíos en nuestra práctica diaria debe consistir en poder aislar este lógico temor y concentrarnos en lo que tenemos que hacer bien. No ya para evitar un juicio, sino para mejorar la seguridad y la experiencia de nuestros pacientes:

Para ello contamos con HERRAMIENTAS MUY PODEROSOSAS, como son:

  • La buena relación médico – paciente
  • El correcto desempeño profesional
  • El conocimiento de la ley vigente
  • La historia clínica correctamente efectuada
  • El proceso de consentimiento Informado
  • El seguro de responsabilidad profesional
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