DOLOR EN LA PARTE BAJA DE LA ESPALDA (LUMBALGIA)

El dolor en la parte baja de la espalda (dolor lumbar a lumbalgia) es un problema muy común para muchas personas. A menudo, el dolor desaparece en días o semanas, aún sin diagnóstico o tratamiento específicos.

El dolor lumbar varía según la persona. Puede ser un dolor sordo o punzante, agudo (instalación brusca y de corto plazo) o crónico (continuo)

El dolor lumar puede aparecer después de realizar una actividad a la que no está acostumbrado, como levantar muebles pesados o trabajar en el jardín. Los hechos repentinos, como una caída o un accidente automovilístico también pueden ocasionar dolor lumbar. Las lesiones son una causa común de dolor en esta zona. Puede deberse, por ejemplo, a una distensión, un espasmo muscular, un esguince de ligamentos, un problema en las articulaciones o a una “hernia de disco”. La hernia de disco afecta a la columna vertebral.  Ocurre cuando un disco entre las vértebras se inflama o se corre de lugar y presiona los nervios. Se suele producir al realizar una torsión mientras levanta un peso.

También puede dolerle la parte baja de la espalda por problemas en otra parte del cuerpo, como infecciones urinarias, cálculos renales, artritis,  escoliosis (desviación de la columna), osteoporosis (pérdida de la densidad ósea) y fibromialgia (enfermedad que produce dolor crónico). También puede haber dolor lumbar durante el embarazo.

¿Cuándo debo consultar al médico?

Es prudente consultar a su médico ante alguna de estas situaciones:

  • El dolor baja por la pierna, hasta debajo de la rodilla
  • Siente dormida la pierna, el pie, la ingle o el recto
  • Tiene fiebre, escalofríos, naúseas, vómitos, dolor de estómago o debilidad
  • Tiene problemas para ir al baño
  • El dolor fue provocado por una lesión o accidente
  • El dolor es tan intenso que no puede moverse
  • El dolor no mejora o empeora después de 2 a 3 semanas.

 

¿Necesito realizarme estudios?

El dolor en la espalda puede ser insoportable. Por lo tanto, someterse a una radiografía, una tomografía computada (TAC) o una resonancia magnética (RMN) parece ser una buena idea.  Pero, por lo general, esto no es así, al menos al comienzo. Los estudios no lo ayudarán a mejorar más rápido y pueden presentar riesgos. En realidad, los estudios pueden dar lugar a procedimientos adicionales que compliquen la recuperaciòn. Por ejemplo, un estudio que examinó a 1.800 personas con dolor de espalda descubrió que aquellas personas que se sometían a pruebas de diagnóstico por imágenes inmediatamente después de informar el problema, no tuvieron mejores resultados y – a veces- tuvieron peores resultados que aquellas personas que siguieron los pasos habituales del tratamiento, como aplicar calor, mantenerse activo y tomar un analgésico de venta libre.  Las resonancias magnéticas, a su vez pueden gatillar procedimientos quirúrgicos innecesarios, sin que por ello la recuperación sea más rápida. Las radiografías y las TAC lo exponen a su vez a radiación, lo cual puede aumentar el riesgo de cáncer.

Los estudios por imágenes de inmediato deberían reservarse para aquellos casos en lo que aparecen síntomas neurológicos o problemaa subyacentes grave, como cáncer o una infección en la columna. Las señales de advertencia que pueden hacer que dichas pruebas valgan la pena incluyen antecedentes de cáncer, pérdida de peso inexplicable, fiebre, infección reciente, pérdida de control intestinal o de la vejiga, reflejos anormales o pérdida de fuerza muscular o de la sensibilidad en las piernas.  En otros casos, es probable que usted no deba realizarse una prueba de diagnóstico por imágenes durante, al menos, varias semanas después del inicio del dolor de espalda y solo despupñes de que haya probado las medidas de cuidado personal que se describen a continuación.

¿Cómo debo tratar el dolor en la parte baja de la espalda?

La mayoría de las personas se recuperan del dolor de espaldas en algunas semanas: estos pasos simples lo pueden ayudar:

  • Mantengase activo: Quedarse en la cama descansando por más de un día puede provocar rigidez, debilidad, depresión y una recuperación lenta.
  •  Aplíquese calor: Una almohadilla térmica, una manta eléctrica, o un baño o ducha calientes relajan los músculos y aumentan el flujo sanguíneo.
  •  Considere la posibilidad de tomar medicamentos de venta libre: Las buenas opciones incluyen analgésicos como el paracetamol, el ibuprofeno o el naproxeno.
  •  Duerma cómodamente: Recuéstese de costado, con una almohada entre las rodillas, o la espalda, con algunas almohadas bajo las rodillas.
  • Hable son su médico: Si los síntomas no mejoran después de unos días, considere la posibilidad de consultar a un médico para asegurarse de que el problema no sea consecuencia de un problema de salud grave subyacente. Si el dolor es intenso, pregunte por analgésicos de venta con receta.
  •  Considere alternativas: Si no se siente mejor después de cuatro semanas aproximadamente, hable con su médico sobre la fisioterapia, la atención quiropráctica, el yoga, los masajes, la acupuntura, la terapia cognitiva conductual y la relajación muscular progresiva. A menudo, deben considerarse opciones más invasivas, como la cirugía, sólo si estos otros tratamientos no ayudan.

 

¡Un paciente informado es un paciente más seguro!

 

Fuentes:

-ACP American College of Physicians. Consumer Reports health.

-Academia Americana de Médicos de Fanmilia (familydoctor.org)

ADVERTENCIA: Se brinda esta información para que usted la use cuando hable con su prestador de atención médica. El contenido es sólo para fines educativos y no debe considerarse un sustituto del consejo, el diagnóstico o tratamiento de médicos asistenciales. No demore la consulta con un profesional a causa de algo que haya leído en este informe.