DIAGNÓSTICO POR IMÁGENES

Un estudio de imágenes de calidad es aquel que responde en tiempo y forma a quien lo solicita, bien para corroborar una presunción diagnóstica o para tomar la conducta terapéutica más oportuna.

Los problemas de comunicación entre el personal que interviene en el desarrollo de un estudio por imágenes no sólo afecta la calidad del mismo, sino que con ello afecta la seguridad del paciente, siendo fuente de demandas por mala praxis.

Los errores más frecuentemente encontrados son:

– El estudio no ha sido entregado al paciente y/o al médico correcto.

– Demora innecesaria en la entrega del informe, lo que finalmente determina un daño en la salud del paciente.

– Errores en la transcripción del mismo (siendo frecuente que un médico sea quien haga y “grabe” el estudio, el que será “desgrabado” por personal administrativo no siempre bien entrenado en la terminología médica), los que pueden llevar a una mala evolución del paciente.

La seguridad del paciente requiere un compromiso de todo el personal involucrado: el médico prescriptor (quien debe solicitar claramente el estudio con el motivo que lo impulsa a hacerlo), el médico que realiza el estudio con la técnica más adecuada y el personal que entrega el informe.

ACONSEJAMOS

– Usar checklist que aseguren adecuadamente nombre/apellido, estudio y región del cuerpo a estudiar.

– Interrogar sobre estudios previos y comportamiento frente a los mismos (identificación de antecedentes alérgicos, fobias, etc).

– Adecuado etiquetado y ensobrado de los estudios.

– Comunicación directa con el médico de cabecera ante el hallazgo de patologías que ameriten una conducta inmediata con su correspondiente registro en el informe del estudio y/o Historia Clínica del paciente.

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