LA EVALUACIÓN PREANESTÉSICA

Pese a que la morbimortalidad por actos anestésicos ha disminuido notablemente en los últimos tiempos, los pocos accidentes que se producen suelen dejar graves secuelas. Muchos reclamos parten de un mismo puerto: una incorrecta evaluación anestésica previa al acto quirúrgico.

Por lo tanto, para un correcto proceder deben tomarse en cuenta los siguientes consejos:

  • La evaluación preanestésica debe ser realizada por el médico anestesiólogo que efectuará la misma. Ningún otro especialista (ej. cardiólogo o clínico) tiene la idoneidad para efectuarla
  • Las indicaciones para el día de la cirugía deben ser brindadas de manera puntual: horas de ayuno, medicación a mantener (ej. antihipertensivos) y a suspender (ej. anticoagulantes). Debe informarse detalladamente cómo transcurrirá el
  • La ponderación del riesgo anestésico va mucho más allá que el cálculo del ASA de un paciente. También incluye otros factores como la evaluación de la vía aérea, la apertura mandibular, la previsión de un instrumental adecuado ante una intubación difícil, los antecedentes familiares de hipertermia maligna, etc.
  • Ningún paciente ni procedimiento se encuentra exento de riesgos
  • El consentimiento informado anestésico debe ser específico e independiente del quirúrgico

La historia anestésica debe estar correctamente efectuada (se recomienda el uso de una ficha con ítems preimpresos). La evaluación pre-anestésica debe formar parte de la historia clínica única del paciente.

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