VIOLENCIA CONTRA LOS PROFESIONALES DE SALUD

Definitivamente han quedado atrás los tiempos en los que el médico llegaba a una casa, se apagaba el televisor, se le dejaba una toalla limpia con un jabón sin usar y se aguardaba en silencio hasta que terminaba de ver al miembro de la familia al que había venido a “visitar”. Lamentablemente estos tiempos han cambiado y le han dado lugar (en este y en prácticamente todos los ámbitos) a un clima de violencia inusitada a los que los profesionales de la salud no escapan.

Existe un subregistro de los episodios de violencia, incluso no son pocos los casos en los que las agresiones ya se consideran como “una parte del trabajo”, cotidianamente nos enfrentamos a diferentes tipos de violencia (físicas, psíquicas o amenazas) por parte de los pacientes, sus familiares o allegados y que no es exclusiva del sector público.

En nuestro país, una de las formas más frecuentes es la amenaza de iniciar acciones legales por mala praxis si no se obtienen los resultados pretendidos. Si bien la mayoría de los hechos no son fatales, las consecuencias suelen ser importantes e incluso condicionan el futuro accionar profesional.

Es imposible justificar las causas de violencia, pero sí podemos analizar a las situaciones que las predisponen. Por un lado, existe un sistema sanitario cada vez más costoso, complejo y en muchos casos con demoras injustificadas; por otro lado, un paciente cada vez más informado y exigente, y finalmente un profesional sobrecargado de trabajo sin el tiempo necesario para establecer una adecuada relación con su paciente.

Mientras aguardamos medidas “de fondo” que minimicen estas situaciones, podemos tomar algunas medidas como:

  1. Realizar una declaración explícita y visible a nivel institucional, de que no se tolerará ningún comportamiento violento
  2. Planificar mejor los turnos, tratando de evitar al mínimo los tiempos de espera.
  3. Establecer rápido contacto entre el paciente que consulta por emergencia y “algún profesional del plantel de salud” (esto ya habla de su existencia, y brinda tranquilidad)
  4. Contar con servicios de seguridad adecuadamente dispuestos dentro de la institución
  5. Desarrollar un sistema de notificación y registro de lo sucedido.
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