LA ATENCIÓN EN CONSULTORIO PRIVADO: UN ACTO DE LIBERTAD RESPONSABLE

Los médicos solemos encontrar en nuestro consultorio privado ese “lugar en el mundo” donde no existen (o no deberían existir) imposiciones de tiempos, monetarios ni de formas de ver o ejercer la medicina.

Es uno de los lugares donde alcanzamos una actitud máxima de libertad responsable. Ya que de ninguna forma se debe confundir esa sensación de autonomía con la irresponsabilidad de no cumplir con la ley vigente.

Un lugar donde no está de más guardar detalles como: ambiente acorde a la atención médica, cordialidad del personal administrativo, respetar los horarios fijados para su atención y una buena presencia del profesional. Tratando de mantener un adecuado equilibrio: que el paciente abone una consulta o tenga una prepaga onerosa de ninguna forma debe traducirse en que el profesional deba realizar actos que no debe o que no está de acuerdo (certificados médicos, prescripción de psicofármacos, etc)

POR ESO ACONSEJAMOS…

 – Luego de la consulta, el paciente debe sentir que pudo expresar claramente el motivo de su visita, y el médico que pudo realizar un correcto interrogatorio y un exhaustivo examen físico. Que lo conduzca a un correcto diagnóstico

– No debe anunciarse con una especialidad que no se posee

– No deben asegurarse resultados ni curas milagrosas

– No deben realizarse prácticas que no estén aceptadas o para las que no esté habilitado el consultorio en cuestión.

– Toda práctica que así lo amerite debe estar precedida por el consentimiento informado correspondiente (el que debe dar fe en sí mismo de que fue correctamente informado).

– Toda la práctica médica debe estar asentada en una Historia Clínica correctamente confeccionada de acuerdo a la Ley 26529 de Derechos del Paciente, Historia Clínica y Consentimiento Informado (evitando el uso de las clásicas “fichas” de consultorio).

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