LA TRIPLE META EN LA ATENCIÓN DE LA SALUD

Pese  a los enormes esfuerzos que todos los días realizan los profesionales y administradores del sector, la brecha entre la salud que tenemos y la que deberíamos tener por el mismo costo continúa siendo enorme. Lejos estamos de cumplir con los seis postulados que definen la calidad asistencial descriptos en el informe del Institute of Medicine “Crossing the Quality Chasm” en 2001 (atención segura, efectiva, centrada en la persona, oportuna, eficiente y con equidad).

No se trata de un problema de mala voluntad, ni de falta de aptitud o compromiso de la fuerza laboral. Son legiones las personas que quieren hacer bien su trabajo y que terminan también siendo víctimas de paradigmas anacrónicos y de sistemas que arrastran defectos históricos de diseño.

En el año 2008, Don Berwick, Tom Nolan y John Whittington, investigadores del Institute for Health Improvement (IHI) tuvieron en cuenta la lista de necesidades del IOM y desarrollaron el concepto que hoy es conocido mundialmente como “La Triple Meta”. Ésta hace referencia a la necesidad social de una mejor atención de la salud que haga foco de manera simultánea en tres objetivos centrales:

1) Mejorar la experiencia de los individuos con su atención;

2) Mejorar la salud de la población y

3) Reducir el costo per cápita.

EL IHI desarrolló la Triple Meta como una declaración de voluntad para el rediseño de los sistemas de salud para que contribuyan efectivamente a una mejor salud de la población a menores costos. Desde entonces, la Triple Meta se ha transformado en el marco organizacional de numerosos  sistemas de salud en todo el mundo.

Los componentes de la Triple meta no son independientes uno del otro. Los cambios que se producen en la búsqueda de un objetivo pueden afectar los otros dos, a veces de manera positiva y otras negativamente.

Precondiciones para alcanzar la Triple Meta

A pesar de la necesidad social y la posibilidad de tener indicadores para medir el progreso hacia cada uno de los tres objetivos, la búsqueda de la triple meta continúa siendo una excepción y no la regla. ¿Cuáles serían las precondiciones para cambiar esto?

1) La definición de cuál es la población sobre la que se actuará.

2) Las limitaciones políticas externas (tales como el presupuesto asignado o el requisito de que todos los subgrupos sean tratados equitativamente) y

3) La existencia de un “integrador” que sea capaz de focalizarse en la población elegida y de coordinar los servicios para ayudarla en las tres dimensiones simultáneamente.

Funciones de un integrador 

 El papel del integrador incluye al menos cinco componentes:

1) Creación de una sociedad con los pacientes y sus familias;

2) Rediseño de la atención primaria;

3) Gerenciamiento de la salud de la población;

4) Manejo financiero y

5) Integración entre el macro y el micro sistema.

La búsqueda de la Triple Meta requiere que la población a la que se sirve esté mejor y continuamente informada, tanto sobre los determinantes de su propio estado de salud como también de los beneficios y limitaciones de las prácticas y procedimientos individuales. Más que restringiendo el acceso, estableciendo copagos o generando trabas burocráticas, un integrador efectivo debería trabajar persistentemente para cambiar la cultura de  “más es mejor” a través de la transparencia, la capacitación sistemática, la comunicación y la toma de decisiones compartidas con sus pacientes y comunidades. Muchos miembros de la población, especialmente aquellos con enfermedades crónicas, necesitan de alguien que pueda trabajar con ellos para establecer un plan que atienda sus necesidades de manera continua, guiarlos a través de la jungla tecnológica de la atención aguda, abogar por ellos e interpretarlos.


Fuente: Berwick DM, Nolan TW, Whittington J. The Triple Aim: Care, health, and cost. Health Affairs. 2008 May/June;27(3):759-769.