CULTURA DE SEGURIDAD

El término “cultura de seguridad” comenzó a utilizarse masivamente luego del desastre nuclear de Chernobyl en 1988. Desde entonces, el concepto ha sido adoptado por numerosas industrias para mejorar su seguridad, sobre todo por aquellas de alto riesgo que requieren de una extrema confiabilidad, como la aviación y la energía atómica. Estas organizaciones buscan minimizar consistentemente la ocurrencia de eventos adversos y se desempeñan extraordinariamente bien, pese a llevar a cabo un trabajo intrínsecamente complejo, peligroso y con grandes presiones de producción. Se transforman así en organizaciones “altamente confiables”.

Si bien no hay una definición de cultura de seguridad universalmente aceptada, podemos decir que la misma es “el producto de valores, actitudes, competencias y patrones de conducta individuales y grupales que determinan el compromiso con la adecuada ejecución de los programas de seguridad de la organización.”

Más allá de las definiciones académicas, en una cultura de seguridad hay ciertos componentes que resultan claves para su desarrollo:

  • El reconocimiento de que las actividades que realiza la organización son de alto riesgo y la determinación para alcanzar altos niveles de seguridad de manera constante.
  • Creencia compartida de que el actual nivel de daño a los pacientes es insostenible
  • Un ambiente no punitivo en donde los individuos se sienten libres para reportar errores, accidentes o problemas de seguridad sin temor a represalias.
  • Estímulo a la colaboración entre distintos rangos y disciplinas en la búsqueda de soluciones a problemas de seguridad del paciente. Obligación de trabajar en equipo.
  • La seguridad de los pacientes es valorada como la principal prioridad, aún a expensas de la producción o la eficiencia. Se reconoce al personal que interrumpió un proceso que no le parecía seguro, aún cuando se haya equivocado.
  • Compromiso de los líderes con la seguridad. Asignación de recursos, incentivos y premios.

James Reason, el famoso psicólogo cognitivo de la Universidad de Manchester y autor de la “Teoría del Queso Suizo” en la causalidad de accidentes, sostiene que la cultura de seguridad estaría compuesta por cinco elementos:

  • Una cultura de la información: la organización recolecta y analiza datos relevantes, y difunde la información de seguridad de manera activa
  • Una cultura del reporte: se cultiva una atmósfera en donde las personas se sienten libres para notificar problemas de seguridad sin temor a represalias y sabiendo que se actuará sobre los reportado.
  • Una cultura de aprendizaje: la organización es capaz de aprender de sus errores y realizar cambios.
  • Una cultura justa: en donde los errores y actos inseguros no son castigados si el error no es intencional, pero en donde se sanciona a quienes actúan temerariamente tomando riesgos de manera deliberada e injustificable.

Una cultura flexible: en donde la organización y las personas que la componen son capaces de adaptarse efectivamente a la necesidad de cambio.

VER ARTICULO COMPLETO