10 BARRERAS CULTURALES PARA AVANZAR EN SEGURIDAD DEL PACIENTE

La seguridad de los pacientes es uno de los objetivos centrales de cualquier organización de salud. Conscientes de esto, numerosas instituciones han comenzado a adoptar medidas que minimicen la posibilidad de daños a los mismos creando comités específicamente abocados a esta tarea. Sin embargo, los progresos en este sentido suelen ser muy lentos y muchas de las acciones son tomadas sin comprender en profundidad los determinantes culturales que favorecen o dificultan los procesos de reporte y prevención del error y el mejoramiento continuo de la seguridad de los pacientes.

Para implementar programas de seguridad es necesario vencer una serie de barreras muy arraigadas en nuestro sistema de salud:

  1. Falta de compromiso y liderazgo de los dirigentes:

El personal de las organizaciones mira lo que sus líderes miran. Si la calidad y la seguridad no tienen un lugar central en la agenda´de las autoridades, si no se adopta como un valor innegociable de la organización, es más difícil que se le de a este tema la prioridad que necesita. El compromiso y liderazgo a su vez debe traducirse en recursos para poder cumplir la tarea.

  1. Privilegio de la productividad por sobre la seguridad

Aquellos sistemas que privilegian la productividad por sobre la prevención de daños son por definición inseguros. Seguirán cometiéndose errores si las condiciones de trabajo obligan a que los médicos deban atender un volumen inapropiado de pacientes por hora, si faltan enfermeros/as, si los honorarios están pauperizados y los profesionales están obligados a ir de guardia en guardia, sin descanso.

  1. Resistencia a invertir tiempo y dinero

La mayoría de las prácticas de seguridad no requieren grandes inversiones. Pero sí se debe destinar tiempo a la capacitación, a los programas de cambio cultural, a la identificación y análisis de eventos adversos. Las personas que vayan a dedicarse a esto dentro de la organización deben contar con horarios protegidos para realizar esta tarea no asistencial y no hacerla en “el tiempo que le sobra”.

  1. Escepticismo

La inmensa mayoría de los profesionales de la salud no creen en la magnitud del problema de los errores asistenciales. La tiranía de los pequeños números determina que piensen que determinadaos eventos adversos no dejan de ser marginales (caídas con lesiones serias, errores de medicación mortales, errores de sitio quirúrgico, etc.)

  1. Individualismo

La complejidad de la práctica de la medicina en nuestros días nos hace totalmente interdependientes y es imposible crear un ambiente seguro si no se trabaja en equipo. La seguridad depende más de la armonía dinámica entre los actores que de la excelencia a nivel individual.

  1. Discrecionalidad

Cualquier sistema que permite que sus integrantes trabajen en forma ilimitada tomando decisiones autónomas sin mayor regulación ni imposición de límites es altamente inseguro. Hoy la acreditación y certificación médica no es lo rigurosa que debiera y se observan falta de límites y control.

  1. Temor

Todavía está muy arraigada entre los profesionales de la salud la cultura del castigo. Esto hace muy difícil que los mismos notifiquen errores y sólo salen a la luz aquellos errores que produjeron daños graves y que son inocultables. Se pierde entonces la oportunidad de aprender a partir de los mismos.

  1. Tolerancia

Muchos profesionales se han acostumbrado a convivir con el error y condiciones de seguridad deficientes. Los errores son tomados muchas veces como fatalidades del destino o hechos fortuitos. En los sistemas punitivos hay menos tolerancia con quien cometió el error que con el error en sí mismo.

  1. Falta de consenso

Uno  de los principales obstáculos para la implementación de planes de seguridad de pacientes es la falta de consenso entre los especialistas en la materia y los profesionales asistenciales acerca de lo que es relevante. Para los especialistas en calidad y seguridad, por ejempo, el checklist de seguridad de la cirugía y el consentimiento informado son temas centrales, mientras que para muchos cirujanos son trabas burocráticas y formales

  1. Resistencia a atacar los problemas de fondo

La seguridad de los pacientes obliga a hablar de temas incómodos: condiciones de trabajo, jerarquías rígidas, consuctas disruptivas, faltas de respeto, falta de trabajo en equipo, etc.

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