CONSECUENCIAS INDESEADAS DE LAS HISTORIAS ELECTRÓNICAS

A esta altura del siglo XXI, nadie discute la enorme potencialidad de la informática para mejorar la gestión administrativa y clínica de los pacientes. Pero el camino a la digitalización del sector salud ha resultado ser un campo minado. La medicina, tal vez la más humana de las profesiones, está siendo deshumanizada por el ingreso de la computadora en el consultorio. Si bien la informatización está ayudando a prevenir muchos errores médicos, también es fuente de nuevas equivocaciones, algunas de ellas enormes. La montaña de datos que arrojan  los sensores y monitores traen a menudo mayor confusión que claridad. Los pacientes, que también  han sido incorporados al círculo digital, acceden muchas veces a sus resultados de laboratorio,  de patología  e incluso a opiniones antes que los médicos tratantes, sin estar debidamente preparados para manejar semejante empoderamiento.

Todo este preámbulo no debe interpretarse como una apología de la historia clínica de papel. Es más bien un llamado a la reflexión sobre las consecuencias no anticipadas  de la informatización en un sector que está experimentando cambios a gran velocidad sin saber exactamente hacia dónde conducen. Veamos algunos ejemplos de estos “efectos adversos” que deben ser abordados.

 

  • El paciente “virtual”

Hasta hace muy poco, el trabajo dependía del intercambio de información a través de interacciones personales y físicas con los colegas y pacientes. Hoy, ese intercambio se da principalmente a través de la historia electrónica. El paciente parece vivir en la pantalla del monitor mientras el paciente real languidece esperando que vengan a hablarle, a tocarlo…   Un estudio de investigadores del Johns Hopkins publicado en 2013 encontró que los médicos internos pasan sólo el 12% de su tiempo  hablando con sus pacientes y el 40% en sus computadoras. Lo que se ganó en acceso a la información se perdió en relaciones humanas interpersonales. ¿Es lo mejor para el paciente?

 

  • Malestar ocupacional

Según numerosas encuestas, las historias electrónicas, si bien mejoran la gestión clínica de los pacientes, son una fuente importante de insatisfacción laboral. La mayoría de los médicos apuntan  al ingreso de datos como el mayor dolor de cabeza. Desde que se digitalizaron los registros médicos, un enorme porcentaje de profesionales pasan la mayor parte de su tiempo documentando y lejos de sus pacientes. Cuanto más avanzadas son las historias electrónicas (ej: aquellas que ofrecen recordatorios, alertas y capacidad de mensajes), mayor era la insatisfacción.

 

  • Afectación de las relaciones interpersonales y comunicación dentro del equipo de salud

En la era pre-digital, las enfermeras y los médicos vivían, respiraban y sentían como un verdadero equipo, conversando permanentemente sobre su trabajo. Ahora todo se reporta y ordena a través de la historia electrónica. Luego de hacerlo, tanto médicos como enfermeras pasan a la próxima tarea y siguen todo a través de la computadora. Hoy, basta caminar por el hospital para verlos: médicos y enfermeros, separados tan sólo por centímetros, concentrados en sus pantallas sin intercambiar ni una palabra, en un verdadero “aislamiento electrónico”.

 

  • Evoluciones sin rostro

A fuerza de tildar casilleros, la historia clínica ha sido vaciada de pensamiento y narrativa. Todas parecen iguales y es difícil recordar “el rostro del paciente” a través de ellas. Y, si bien es útil enumerar los problemas de a uno, el verdadero arte del diagnóstico médico consiste en ver la conexión entre los problemas; el darse cuenta que la fiebre del paciente, junto con el soplo cardíaco y la hemiparesia llevan a pensar en una endocarditis bacteriana. Más aún, además del diagnóstico clínico, debemos considerar el contexto de cada caso: que el paciente está asustado, que su madre falleció joven de cáncer, que no puede pagar los tratamientos, o que es mamá de un adolescente con síndrome de Asperger… ¿Cómo hace  usted para contar esta historia clickeando de manera robótica en casilleros?

 

  • Distracciones

 La necesidad de completar todos los campos y de tildar todos los casilleros no sólo es molesta; también distrae. Muchas cosas se pierden cuando se ejecutan varias tareas al mismo tiempo. También cuando uno está más concentrado en cumplir con los requerimientos del sistema, muchas veces tiránicos, que en el paciente. En algunas historias electrónicas hay que hacer muchísimos clicks y pasar por varias pantallas para completar una orden. El problema de las distracciones se agiganta en la actualidad por la posibilidad que tienen los profesionales de acceder a la historia de los pacientes desde tablets y celulares personales.

  • Aumento paradojal del papel

 Cuando se informatiza una organización, una de las aspiraciones es trabajar “sin papeles”. Sin embargo, como muchos sistemas informáticos no permiten navegar la historia del paciente de una manera intuitiva, mucho personal prefiere imprimr para tener una visión más clara y completa sin tener que ir navegando entre pantallas y solapas.

 

Fuente: Biblioteca Virtual NOBLE ® Consecuencias indeseadas de las historias clínicas electrónicas. Agosto 2017.

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