INMOVILIZACIÓN FÍSICA Y CONTENCIÓN RACIONAL DE PACIENTES 

La contención física es una intervención terapéutica extrema consistente en la aplicación de dispositivos restrictivos inmovilizadores para limitar la libertad,  los movimientos y el accceso a su propio cuerpo de un paciente confuso o con excitación piscomotriz; suele indicarse en aras de su propia seguridad y/o la de otros, personal sanitario incluido. El procedimiento forma parte del armamentario asistencial, más por consenso que por haber demostrado científicamente que sus beneficios superen a la iatrogenia que puede acompañarlo, con potencial y severa repercusión física y psicológica.

 

Los métodos de inmovilización física de los pacientes tienen el poder de humillar, aterrorizar y aún de matar a las personas. Si bien son los pacientes contenidos quienes sobrellevan el riesgo y el dolor causado por la restricción forzada de sus movimientos, los miembros de la familia y el personal también suelen verse afectados. Los familiares que encuentran a su ser querido atado o inmovilizado han reportado sentimientos de desesperanza e indignación.  Las enfermeras que deben aplicar estos procedimientos han manifestado a su vez sentimientos de culpa y depresión.  La decisión de contener físicamente a un paciente genera un conflicto entre la necesidad de protección del paciente y las creencias acerca de lo que se considera una adecuada conducta profesional por parte del personal de enfermería.

 

Efectos negativos de la inmovilización

 

Claramente, la contención mecánica no es una práctica benigna. A los efectos emocionales descriptos se suman una enorme variedad efectos negativos, entre los cuales se pueden mencionar los siguientes:

 

  • Aumento del riesgo de caídas, lesiones y muertes. (Aunque parezca paradójico, los pacientes inmovilizados que tratan de vencer la sujeción para levantarse suelen presentar lesiones más serias: lesiones de plexos nerviosos, fracturas, luxaciones, lesiones isquémicas)
  • Disminución del tono cardiovascular.
  • Disminución de la eficiencia respiratoria
  • Pérdida de tono y fuerza muscular
  • Pérdida de independencia física
  • Depresión y agresividad
  • Trastornos cognitivos (instalados a partir de la sujeción)
  • Incontinencia urinaria
  • Úlceras por decúbito
  • Compresión de nervios
  • Aumento de la frecuencia de infecciones nosocomiales

 

Indicaciones de la contención mecánica

 

Dependiendo de las circunstancias, existen dos tipos de situaciones que justifican la utilización de contención mecánica: cuando se necesita prohibir o restringir el movimiento del paciente mientras se está realizando un procedimiento clínico, y cuando se requiere controlar una conducta que pone en peligro la propia seguridad del paciente o de terceros.

 

Entre los pacientes susceptibles de ser contenidos mecánicamente se pueden mencionar:

 

  • Pacientes con cuadros confusionales: es la situación que se da con mayor frecuencia en el hospital general. La causa orgánica puede ser o no conocida.
  • Pacientes con cuadros psicóticos, en donde la percepción de la realidad está alterada (delirios y/o alucinaciones). En estos cuadros el paciente puede sentirse objeto de una agresión y tratarán de defenderse con la consiguiente agitación.
  • Pacientes con desinhibición en el control de los impulsos, como graves trastornos de la personalidad y cuadros maníacos.
  • Pacientes con cuadros de déficit intelectual con profundo deterioro
  • Pacientes en abstinencia de sustancias psicoactivas

 

La contención mecánica es un procedimiento de protección de última elección en este tipo de pacientes, concretamente indicada para:

 

  • Prevenir un daño físico inminente a sí mismo o a otros, cuando otros medios han resultado ineficaces (contención verbal o farmacológica), o cuando se tiene la convicción de tales medidas serán ineficaces.

 

  • Prevención de daños graves al entorno (familias, otros pacientes, personal asistencial, e incluso las instalaciones del centro)

 

  • Para asegurar el seguimiento del tratamiento prescrito, cuando es imprescindible y han fracasado otras medidas (retiro de SNG o catéteres venosos por el propio paciente, imposibilidad de administrar tratamiento en pacientes no competentes mentalmente.)

 

Aspectos éticos y legales

 

La contención física supone un confrontamiento ético entre los principios de autonomía (ya que limita la libertad del paciente en contra de su voluntad) y de beneficencia (por el deseo bienintencionado del personal sanitario de proteger al paciente, a su entorno y de autoprotección física y legal del personal cuando la propia seguridad está comprometida). Una aplicación basada exclusivamente en el autoritarismo coercitivo conculcaría, asimismo, el principio de No- Maleficencia.

 

La contención mecánica mal indicada vulnera además una cualidad inherente al ser humano como es la dignidad, derecho reconocido en nuestra Constitución Nacional y en la Ley 26.529 de derechos del paciente, que obliga a los profesionales de la salud a un trato digno y respetuoso de sus pacientes (Art. 2 Inc. b). La restricción de la libertad sólo puede justificarse cuando el beneficio para el paciente supera ampliamente el perjuicio que esta limitación pudiera causar.

 

Para que la contención de movimientos sea admisible desde el punto de vista ético, debe cumplir ciertos requisitos:

 

  • Que se respeten en los procedimientos la dignidad del paciente: privacidad, adecuación de medios físicos y humanos.
  • Que los familiares o representantes del paciente sean informados del procedimiento y, de ser posible, con carácter previo al mismo.
  • Que la contención no se prolongue más allá de lo necesario
  • Que se ajuste a un protocolo establecido en el centro de salud.

 

 

Desde un punto de vista estrictamente legal, las principales recomendaciones  son las siguientes:

 

  • Ante la indicación médica de realizar una contención o sujeción física se debe informar al paciente de dicho procedimiento, de modo adecuado a sus capacidades de comprensión.

 

  • Cuando el paciente, según el criterio del médico que lo asiste, carezca de capacidad para entender la información a causa de su estado físico o psíquico, la información se facilitará a las personas vinculadas al paciente, por razones familiares o de hecho, o en su caso, a los representantes legales, quienes deberán brindar su consentimiento.

 

  • Si no existen acompañantes para transmitir la información, el profesional adoptará las medidas necesarias acordes con la Lex Artis.

 

  • El médico responsable de la indicación de contención o sujeción deberá informar la finalidad, naturaleza, riesgos y alternativas del procedimiento
  • Esta información se facilitará con carácter previo a la medida terapéutica, siempre que las circunstancias lo permitan, y durante el tiempo que se mantenga la misma.

 

  • También cabe la posibilidad de que sea el propio médico quien decida la intervención, aún contra la voluntad del paciente, cuando exista riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del paciente o para terceros, y no sea posible conseguir su autorización, consultando, siempre que las circunstancias lo permitan, a sus familiares o allegados.

 

Toda la actuación relacionada con el procedimiento de contención o sujeción debe quedar registrada, idealmente en formularios prediseñados para este propósito.

 

 

Fuente: Vítolo F.  “Inmovilización física y contención racional de pacientes”. Biblioteca virtual NOBLE ® , Diciembre 2013