¿Cómo  involucrar a las personas y las comunidades para co-producir salud?

La coproducción de salud se define como “el trabajo interdependiente de usuarios y profesionales para diseñar, crear, brindar, evaluar y mejorar las relaciones y acciones que contribuyen a la salud de las personas y las poblaciones”. Estas relaciones y acciones pueden establecerse a nivel macro (políticas de salud, regulación), meso (organizaciones de salud) o micro (en la relación individual entre los profesionales de la salud y sus pacientes)

A nivel macro, tal vez uno de los mejores ejemplos para coproducir salud sean los “Seis Principios para Involucrar a las Personas y sus Comunidades” de National Voices, la principal coalición de organizaciones benéficas del Reino Unido que representa a las personas que controlan su salud y cuidados (People and Communities Board) , junto con otras organizaciones que se encuentran en la vanguardia de nuevos modelos de atención, con el objetivo de brindar apoyo práctico a los servicios de salud a medida que los mismos tratan de establecer una “nueva relación con las personas y las comunidades”; tal como lo pide la visión a cinco años del Servicio Nacional de Salud Británico (Five Year Forward View. NHS England). Cada uno de estos principios se encuentra definido, con herramientas para ponerlos en práctica, ejemplos e indicadores para medir los progresos en cada uno de ellos. (Figura 1). A continuación, una brevísima definición de cada uno de estos principios.

 

  1. La atención y el apoyo se centran en la persona: es personalizada, coordinada y empoderadora

Se debe dejar atrás un sistema ser paternalista y fragmentado y pasar a ser un sistema de apoyo a las personas  para que puedan manejar mejor su salud y bienestar. Darle a la gente las herramientas y el apoyo que necesitan para participar con confianza es crítico para mejorar su salud.

 

  1. Los servicios se crean en asociación con los ciudadanos y las comunidades

Quienes utilizan los servicios de salud ven cosas que a los prestadores se les escapan; distinguen muy bien entre lo mejor y lo peor que se les ofrece, y entienden como nadie el costo emocional de una mala atención. Además, la participación de la comunidad ayuda a que los cambios tengan mayor legitimidad.

 

  1. La atención se centra en la igualdad y la reducción de las inequidades

Dado que los más pobres suelen tener peor salud, peores resultados y malas experiencias con su atención, ningún impulso por mejorar la salud pública y la calidad podrá tener éxito si no se le presta especial atención a las inequidades. Si no se satisfacen las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad, se corre el riesgo de ampliar la brecha de atención entre las distintas clases sociales.

 

  1. Los cuidadores de las personas son identificados, apoyados e involucrados

Millones de personas (madres, padres, hijos) proporcionan cuidados a sus seres queridos en todo el mundo. Su papel es vital para las personas que apoyan. Trabajar con los cuidadores e invertir en ellos ayudará a cubrir las actuales brechas de calidad. Estos cuidadores deben ser involucrados, ya que tienen un conocimiento experto, no sólo de la persona a la que cuidan sino también de los sistemas de salud y atención que utilizan. Este conocimiento debe ser activamente buscado, y los cuidadores deben tener voz en el diseño de los servicios y en su forma de participación.

 

  1. La comunidad de voluntarios, las organizaciones sociales, y los sectores de la vivienda participan como asociados y facilitadores claves.

El sector de empresas voluntarias, comunitarias y sociales es un contribuyente clave de capacidad y conocimientos especializados no clínicos. También se sabe que la vivienda tiene un impacto significativo sobre la salud y el bienestar de las personas. Estas empresas y organizaciones brindan una amplia gama de servicios, incluyendo albergues, asesoramiento, información, apoyo entre pares y actividades que pueden prevenir una mala salud.

 

  1. El voluntariado y la acción social son facilitadores clave:

El voluntariado está compuesto por personas que donan su tiempo en beneficio de los demás. Toma muchas formas y puede ser formal a través de organizaciones o informal, a través de amigos y vecinos. En el ámbito de la salud, el voluntariado abarca una amplia gama de servicios: desde personas que ayudan a comer en los hospitales, a camiones sanitarios para realizar estudios en zonas desfavorecidas, e incluso cirugías). La actividad de los voluntarios es buena para su salud, para la salud de los otros y para todo el sistema sanitario. El voluntariado y la acción social pueden ayudar a disminuir las brechas en la calidad y los costos de la atención.

 

Fuente: Biblioteca Virtual NOBLE ®, 2020-