EL COSTO DE LA ATENCIÓN MÉDICA INSEGURA

La atención médica de nuestros días es extremadamente compleja. En un mundo con más de 120 especialidades y sub-especialidades, 6000 tipos de drogas, 4000 tipos de procedimientos distintos, fragmentación de la atención, canales de comunicación poco claros, jerarquías rígidas, responsabilidades mal delineadas y presiones de producción es esperable que se cometan errores.

 

La inmensa mayoría de los problemas no se deben a “malos profesionales”, sino a procesos y sistemas deficientes. De hecho, muchos médicos y enfermeros terminan siendo también “víctimas” de estas ineficiencias.

 

De allí la importancia que tiene la identificación de los errores y su intercepción para que no terminen produciendo daños innecesarios. La ciencia de la seguridad se basa en tres principios básicos: estandarizar, generar verificaciones independientes y aprender de los errores. El enemigo no es el error, sino el daño evitable.

 

Si no lo hacemos, el costo puede ser muy alto. Repasemos:

 

La atención médica insegura es la 14ª causa de morbilidad a nivel global

 

Para tener una idea de la magnitud del problema, esto sería equivalente a la morbilidad producida por la esclerosis múltiple en países desarrollados y de la tuberculosis y la malaria en países de  bajos ingresos.

 

La atención médica insegura representa una enorme carga de enfermedad para los sistemas de salud de todo el mundo

 

Ese impacto es mucho mayor en países de ingresos medios y bajos. La tasa de eventos es similar entre países desarrollados y pobres. La diferencia está mayormente en la severidad de sus consecuencias.

 

La atención médica insegura representa el 15% del gasto total de los hospitales

 

El 15% de lo que gastan los hospitales se destina a tratar complicaciones que podrían haber sido evitadas con medidas sencillas y de bajo costo. Algunos ejemplos: programas de prevención de bacteriemias asociadas a vías centrales, prevención de neumonías asociadas a respirador, programas de prevención de caídas, gestión de medicamentos de alto riesgo, listados de verificación de seguridad de la cirugía, etc.

 

Si se suman la pérdida de productividad de las personas dañadas y otros costos indirectos, los costos son mucho mayores.

 

El costo real para la sociedad del daño a los pacientes debe incluir no sólo el impacto sobre los recursos del sistema de salud, sino también el tiempo perdido por las lesiones, la pérdida de productividad y otras consecuencias del daño para los individuos, sus seres queridos y la comunidad en la que viven.

 

La prevención de daños puede llevar a ahorros considerables

 

En el año 2008, el principal financiador de la salud de los Estados Unidos estableció un programa por el cual no reconocería gastos por ciertas complicaciones frecuentes y de alto costo que podrían haberse prevenido con medidas sencillas: ej: embolias aéreas, material retenido en cirugías (oblitos), úlceras por presión, infecciones de vías centrales, caídas, entre otros. Las clínicas y sanatorios hicieron foco en la prevención de estas complicaciones. Gracias a esta estrategia, entre 2010 y 2015 murieron 125 mil personas menos que en los cinco años anteriores, con un ahorro acumulado de 28 mil millones de dólares (1,5% del presupuesto total de Medicare.)

 

 

Fuente: Biblioteca Virtual NOBLE ®, 2017