SEGURIDAD DEL PACENTE: LA HORA DE ACTUAR

Los esfuerzos mundiales por reducir la carga de daños al paciente no han logrado cambios sustanciales en los 15 últimos años a pesar de los trabajos pioneros en algunos entornos de atención sanitaria. Las medidas de seguridad —incluso las aplicadas en entornos de ingresos altos— han tenido un impacto limitado o desigual, y la mayoría no se han adaptado para su aplicación eficaz en países de ingresos bajos y medios. Repasemos los datos que maneja la Organizaciónb Mundial de la Salud (OMS) (1)

  • Se estima que anualmente se pierden en todo el mundo 64 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad a causa de una atención poco segura. Esto significa que los daños a los pacientes debidos a acontecimientos adversos figuren entre las 10 principales causas mundiales de muerte y discapacidad. Los datos disponibles indican que cada año se producen en hospitales de países de ingresos bajos y medios 134 millones de acontecimientos adversos por atención poco segura , que dan lugar a 2,6 millones de fallecimientos. Aproximadamente dos terceras partes de la carga mundial de acontecimientos adversos causados por una atención poco segura, y de la pérdida de años de vida ajus-ados en función de la discapacidad, corresponde a países de ingresos bajos y medios. Las estimaciones indican que, en los países de ingresos altos, aproximadamente 1 de cada 10 pacientes sufre daños al recibir atención hospitalaria.
  • Los errores de medicación son una de las principales causas de lesiones y daños evitables en los sistemas de atención sanitaria: se estima que, en todo el mundo, el costo asociado a los errores de medicación asciende a US$ 42 000 millones anuales

 

  • La prevalencia de infecciones contraídas en establecimientos sanitarios en poblaciones heterogéneas de pacientes es aproximadamente del 7,6% en los países de ingresos altos y del 10% en los países de ingresos bajos y medios, según datos procedentes de varios países. Por otra parte, se calcula que la probabilidad de fallecimiento es un 64% mayor en las personas infectadas por Staphylococcus aureus resistente a la penicilina que en las infectadas por una cepa no resistente. En la actualidad, en Europa y Estados Unidos de América las infecciones por microorganismos resistentes se cobran anualmente la vida de al menos 50.000 personas.

 

  • Los procedimientos quirúrgicos poco seguros provocan complicaciones en casi el 25% de los pacientes sometidos a intervenciones con hospitalización; anualmente, casi 7 millones de pacientes quirúrgicos sufren complicaciones significativas, de los cuales 1 millón fallece durante la intervención o inmediatamente después de ella.

 

  • Las prácticas de inyección poco seguras en entornos de atención sanitaria pueden transmitir infecciones, entre ellas por el HIV y por los virus de la hepatitis B y C, y plantean un peligro directo para los pacientes y los profesionales sanitarios; se estima que anualmente suponen la pérdida de 9,2 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad.

 

  • Los errores diagnósticos afectan aproximadamente al 5% de los adultos que reciben atención ambulatoria, y más de la mitad de estos errores pueden llegar a causar daños graves; la mayoría de las personas se ven afectadas por algún error de diagnóstico a lo largo de su vida.

 

  • Las prácticas de transfusión poco seguras exponen a los pacientes al riesgo de reacciones adversas a la transfusión y de transmisión de infecciones; los datos sobre reacciones adversas a la transfusión procedentes de un grupo de 21 países muestran una incidencia media de 8,7 reacciones graves por cada 100 000 unidades de componentes sanguíneos distribuidas.ç

 

  • Los errores de irradiación abarcan los casos de sobreexposición a la radiación y aquellos en los que se irradia al paciente incorrecto o la zona equivocada;5 según un examen de los datos publicados a lo largo de 30 años sobre seguridad en radioterapia, se estima que la incidencia general de errores es de 1500 por cada millón de ciclos de tratamiento.

 

  • A menudo, la septicemia no se diagnostica a tiempo para salvar la vida del paciente; como muchas de las infecciones que la causan son resistentes a los antibióticos, pueden provocar un rápido deterioro de la situación clínica. Se estima que anualmente se ven afectadas 31 millones de personas, con más de 5 millones de fallecimientos.

 

  • Las tromboembolias venosas figuran entre los acontecimientos adversos más frecuentes y prevenibles, y suponen una tercera parte de las complicaciones atribuidas a la hospitalización; se estima que anualmente se dan 3,9 millones de casos en los países de ingresos altos y 6 mi-llones de casos en los países de ingresos bajos y medios.

 

  • La atención poco segura en salud mental presenta características especiales, y las preocupaciones en materia de daños evitables se asocian sobre todo al aislamiento y el uso de restricciones físicas, a las conductas autolesivas y el suicidio, a las fugas y a la merma en la capacidad de los pacientes para defender sus derechos restricciones físicas, a las conductas autolesivas y el suicidio, a las fugas y a la merma en la capacidad de los pacientes para defender sus derechos.

 

  • Las deficiencias en la atención primaria también contribuyen a la carga mundial derivada de una atención poco segura.2 La mitad de la carga mundial de daños al paciente se produce en atención prima-ria y ambulatoria, y hasta cuatro de cada 10 pacientes se ven afectados por fallos de seguridad. En los países de la OCDE, esto puede suponer más del 6% de los días de hospitalización y más de 7 millones de ingresos hospitalarios anuales. Se estima que hasta el 80% de los daños en atención primaria pueden evitarse.

 

La grave carga que supone la atención poco segura solo puede afrontarse mediante esfuerzos mundiales coordinados basados en los principios de la rendición de cuentas y la cooperación. Es nece-sario establecer un mecanismo de coordinación mundial dotado del mandato de capacitar a los países para que apliquen unas normas mínimas en materia de seguridad del paciente, compartan información basada en el análisis de los incidentes graves que afecten a la seguridad del paciente y en las enseñanzas extraídas, y difundan las mejores prácticas en materia de seguridad del paciente, entre otras funciones.

 

Fuente:

 

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS) “Medidas mundiales en materia de seguridad del paciente. Informe del Director General. 144º reunión del Consejo Ejecutivo. Punto 6,6 del orden del día provisional. EB 144/29, 12 de diciembre de 2018. Disponible en Internet:  https://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_files/EB144/B144_29-sp.pdf