¿CÓMO EVITAR LA PRESCRIPCIÓN DE MEDICAMENTOS EN CASCADA?

La cascada de prescripción tiene la capacidad de ocasionar daños graves a los pacientes. Los prescriptores deben ser conscientes del potencial de los fármacos para causar efectos adversos, particularmente en los ancianos y en pacientes que utilizan medicamentos comúnmente asociados con la aparición de reacciones adversas.

La prescripción en cascada se produce cuando se prescribe un medicamento para tratar los efectos adversos producidos por otro, basándose en la creencia errónea de que una nueva condición médica se ha desarrollado. Hay que considerar en primera instancia, como reacción adversa, cualquier nuevo síntoma que presente el paciente e investigar a fondo antes de decidir tratarlo.

Los efectos adversos debidos a medicamentos son más frecuentes de lo que pensamos, muchos son prevenibles, por lo que es prioritario prevenirlos y, una vez que aparecen, reconocerlos, no hacerlo puede precipitar una cascada de prescripciones en las que se añaden nuevos fármacos al tratamiento para tratar los síntomas de lo que no son más que reacciones adversas del tratamiento preexistente.

Los acontecimientos adversos asociados a la prescripción en cascada se producen cuando el segundo fármaco aumenta la severidad de la reacción adversa producida por el primer fármaco, o cuando el segundo fármaco expone al paciente a la aparición de nuevas reacciones adversas. La decisión de prescribir un segundo medicamento para contrarrestar una reacción adversa a un primer fármaco sólo debe hacerse después de una cuidadosa consideración, y siempre que los beneficios de continuar el tratamiento con el primer medicamento superan los riesgos de reacciones adversas adicionales al segundo.

Ejemplo: la prescripción de un inhibidor de la bomba de protones para evitar los efectos adversos gastrointestinales asociados al uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINES).

La prescripción adecuada consiste en la obtención del mayor beneficio terapéutico posible, con la máxima eficiencia y evitando la aparición de riesgos que el tratamiento farmacológico pueda provocar.

Las reacciones adversas precipitan la cascada de prescripción, por lo que la clave para prevenir dicha cascada de prescripción es la detección temprana y evitar la aparición de reacciones adversas a medicamentos. Dado que la mayoría de las reacciones adversas a medicamentos en los ancianos están relacionadas con la dosis, comenzar el tratamiento con dosis bajas e ir valorando el efecto conforme se aumenta la dosis reducirá el riesgo de aparición de reacciones adversas.

La mayoría de reacciones adversas a medicamentos ocurren dentro de los primeros meses tras comenzar un tratamiento, por lo que los profesionales de la salud deben considerar la posibilidad de que una reacción adversa sea la causa de cualquier síntoma nuevo que aparezca, especialmente en el caso de que un medicamento nuevo se haya prescrito o bien se haya aumentado la dosis.

Los profesionales de la salud deben informar a los pacientes acerca de nuevos síntomas que pudieran aparecer, ya que muchos de los pacientes no informan a su médico de la aparición de reacciones adversas.

Cuando aparecen reacciones adversas medicamentosas, utilizar estrategias no basadas en nuevos tratamientos farmacológicos pueden ser las más adecuadas como primera aproximación al manejo del paciente, en lugar de instaurar un segundo tratamiento para tratar los efectos adversos del primero. Reducir la dosis del fármaco que causa la reacción adversa es apropiado cuando la reacción es dosis-dependiente. Probar con un fármaco diferente pero con un efecto similar, pero con menos riesgo de provocar algún tipo de reacción adversa es una buena vía para evitar la prescripción en cascada.

Reconsiderar la necesidad del medicamento causante de la reacción adversa es también una estrategia adecuada. Si los riesgos asociados a continuar el tratamiento superan a los beneficios, suspender el tratamiento parece una decisión muy apropiada. La decisión de prescribir un segundo medicamento para tratar una reacción adversa provocada por el tratamiento inicial sólo se debe realizar después de un cuidadoso examen de la situación. Los beneficios de la terapia con el primer medicamento deben superan los riesgos adicionales de la reacción adversa del segundo fármaco.

A los pacientes se les debe proporcionar conocimientos e información suficientes para ayudarlos a identificar reacciones adversas a medicamentos, y de este modo evitar cascadas de prescripción. Se debe incluir información que describa los posibles efectos adversos a los medicamentos y qué hacer cuando aparecen estos efectos adversos. Se hará especial hincapié en el momento en que se instaure un nuevo tratamiento, o bien cuando se aumente la dosis de fármaco.