HABLEMOS UN POCO DE HIPERTENSIÓN EN ARGENTINA (MÁS ALLÁ DEL COVID -19)

La Hipertensión Arterial es una enfermedad de etiología multifactorial, controlable, que disminuye la calidad y expectativa de vida. En un cálculo realizado en el 2015 se estimaba que había unos 1,130 millones de adultos con hipertensión en el mundo. Habiendo aumentado el número de adultos hipertensos desde 1975 hasta el 2015, o sea que es una enfermedad que está en continuo crecimiento y en un crecimiento casi exponencial

¿Y por qué es importante bajar la presión arterial? Bueno, porque al disminuir la presión arterial disminuye más o menos un 20% los episodios cardiovasculares; la enfermedad cardiaca un 17%; el accidente cerebrovascular un 27%; la insuficiencia cardiaca un 28%; y la mortalidad por todas las causas, un 13%. Cada descenso de la presión arterial de 10 milímetros de mercurio, reduce el riesgo cardiovascular en forma significativa. Es por ello que nuestro esfuerzo tiene que estar enfocado hacia el descenso de la presión arterial, mantener los valores dentro de los parámetros normales, o sea, menos de 140 y/o 90 milímetros de mercurio arterial, pero no solamente enfocados en un valor, en un tensiómetro, sino también, pensar globalmente al paciente e ir más allá y buscar su diabetes, su colesterol y otros factores de riesgo como el tabaquismo para tratar de mejorar todo esto en el impacto de la salud del paciente.

Enfocándonos de lleno en la realidad de nuestro país, tenemos dos grandes estudios realizados por la Sociedad Argentina de Cardiología: el Renata 1 y Renata 2.

El Renata 1 fue publicado en 2012, y demostró que un 33,5% de los pacientes eran hipertensos; mientras que Renata 2 fue publicado en 2017, y para sorpresa de muchos demostró una incidencia de un 36,3% de la población hipertensa. Ósea que en estos años aumentó la tasa de hipertensión arterial. Al mismo tiempo ambos estudios coincidieron en que la prevalencia de la hipertensión arterial aumenta en la medida que pasan los años. Tanto es así que en ambos estudios Renata casi un 65 – 68 % de la población mayor de 65 años resultó hipertensa.

Además, hay un dato por demás importante que nos aporta estos estudios y es sobre el conocimiento de su enfermedad. Es decir, entre un estudio y otro en un espacio de cinco años, se constatan: mayor cantidad de población (lógicamente), mayor cantidad de hipertensos, con mayor cantidad de ellos que desconoce su enfermedad. Y los que conocen su enfermedad y toman medicación, cada vez son menos los que están controlados dentro de los valores considerados como normales.

Y si dejamos de lado lo que pueden decir las diferentes sociedades científicas, y nos basamos en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, vemos la misma progresión, el mismo aumento. Agregándole a ello que se halla obesidad y sobrepeso en casi el 60 % de la población argentina

Recordemos que, según el Consenso Argentino de Hipertensión Arterial elaborado en el año 2018 por las principales sociedades científicas, se define a la hipertensión cuando la TA sistólica se encuentra igual o por encima de 140 mmHg y/o la diastólica igual o por encima de 90 mmHg obtenidas luego del promedio de 2 o más mediciones obtenidas en 2 o más visitas luego del examen inicial.

Ahora bien, la cuestión es ¿Cómo controlamos la Presión Arterial?

Pues bien, básicamente contamos con tres formas: la que controlamos en consultorio, la que controla el paciente adecuadamente en su domicilio y el Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial o MAPA. Cada una tiene sus recomendaciones e indicaciones

  • En cuanto al registro de la presión arterial EN EL CONSULTORIO. Es preciso tomar en cuenta 3 condiciones:
    – La persona a evaluar debe haber permanecido en reposo al menos 5 minutos, debe estar relajada y con la vejiga vacía, sin haber fumado ni consumido café; en posición sentada con espalda apoyada y los pies en el piso (sin cruzar las piernas)

– La toma debe realizarse en un ambiente tranquilo, sin ruidos, con una temperatura agradable

– El equipo utilizado debe ser preferentemente automático o semiautomático. El que debe estar validado y calibrado. Utilizando el manquito del tamaño adecuado al brazo de la persona. Los mismos se pueden consultar en http://www.dableducational.org/ ; http://www.saha.org.ar/files/docu

  • Con respecto al Monitoreo Domiciliario de la Presión Arterial (MDPA), si bien es una técnica económica y sencilla de realizar hay que distinguirla de los automonitoreos comunes que pueda realizar el paciente en su domicilio. El MDPA es una práctica protocolizada, que debe utilizar equipos validados (y siempre con el brazalete adecuado al brazo), donde las mediciones están estandarizadas y requiere un entrenamiento previo del paciente. De los equipos disponibles, los más confiables son automáticos de brazo (no los de muñeca ni los de dedo). Y para consultar su validación hay diferentes páginas (entre ellas la de la Sociedad Argentina de Hipertensión – SAHA – que nos ofrece un listado muy completo de los equipos disponibles validados)

Así pues, las tomas deben hacerse luego de que la persona haya realizado al menos cinco minutos de reposo, haber orinado y evacuado su vejiga, no haber consumido ni tabaco ni café en los 30 minutos previos; estar sentado en una silla con respaldo, teniendo la espalda relajada, las piernas descruzadas y el brazo desnudo sin ropa que lo comprima, y no hablar durante la medición. Así es que interpretamos a un estudio como válido cuando tiene al menos 12 lecturas realizadas lo largo de por lo menos tres días de monitoreo (idealmente se recomiendan siete), con al menos dos mediciones matutinas y dos vespertinas, cada día esas dos mediciones separadas entre sí por un minuto. Las matutinas, antes de tomar el desayuno y la medicación, y las vespertinas, antes de la cena. Recomendándose descartar los resultados obtenidos durante el primer día, por la reacción de alarma que tiene, tomándosela como una fase de entrenamiento del paciente. Actualmente se considerar que la presión arterial está elevada, por MDPA cuando es mayor o igual a 135 milímetros de mercurio para la sistólica y/o mayor o igual a 85 milímetros de mercurio para la diastólica.

  • Debiendo finalmente reservar al MONITOREO AMBULATORIO DE PRESIÓN ARTERIAL (MAPA) para los pacientes en los que encontramos discrepancias entre las tomas en consultorio de las que nos refiere en domicilio, o ante la sospecha de hipertensión resistente, en la evaluación de la eficacia del tratamiento anti hipertensivo; cuando estamos evaluando a niños o adolescentes con hipertensión arterial; en la hipertensión arterial en el embarazo; en la evaluación de la presión arterial nocturna, sobre todo en los pacientes que sospechamos disautonomía, en los diabéticos o ancianos, y en la evaluación de fenómenos de hipotensión sintomática. Más allá de utilizase un equipo validado (lo que puede consultarse en las páginas referidas), el MAPA debe reunir mínimos requisitos técnicos para considerarlo válido: tener un registro de las 24 hs, con una frecuencia de tomas que oscile cada 15 minutos durante el día y cada 30 minutos por la noche, con un mínimo de 70 % de mediciones válidas.