PREVENCIÓN DE LOS ERRORES DE MEDICACIÓN EN LOS PACIENTES PEDIÁTRICOS

Los pacientes pediátricos son más susceptibles de sufrir errores de medicación y que estos sean más graves. Son errores que en la mayoría de los casos  se producen en las etapas de prescripción y administración, y el problema suele ser un error en la dosificación del medicamento.

El Instituto para el Uso Seguro del Medicamento (ISMP) español ofrece una serie de recomendaciones para evitar los errores en el área de pediatría.

El riesgo de que estos errores ocasionen efectos adversos es hasta tres veces más frecuente en pacientes pediátricos que en adultos y el mayor porcentaje recae en los niños menores de 4-5 años, concretamente en los recién nacidos.

Prácticas seguras para los centros sanitarios

 ► Disponer de un programa de prescripción electrónica con un sistema de soporte a la decisión

clínica que contenga límites de dosis (en función de la edad y peso) y que proporcione alertas

cuando se prescriban dosis potencialmente incorrectas.

► Asegurar que todos los dispositivos utilizados para preparar y administrar los medicamentos sean apropiados para utilizar en pacientes pediátricos.

► Adquirir jeringas orales/enterales de tamaños adecuados que no puedan acoplarse a los sistemas intravenosos y asegurarse de que estén disponibles en las unidades asistenciales.

► Estandarizar y limitar las presentaciones disponibles de los medicamentos de alto riesgo y las

concentraciones de los medicamentos inyectables que se administran por infusión intravenosa.

► Utilizar bombas de infusión inteligentes que dispongan de una biblioteca de medicamentos

específica para pediatría con los medicamentos utilizados y que tengan un sistema de

comprobación de dosis que verifique la dosis por peso (p.ej. mg/kg) y la dosis total.

► Asegurar que los profesionales sanitarios que prescriben, dispensan, preparan y administran la

medicación a los pacientes pediátricos tienen una formación específica y la capacitación necesaria.

► Utilizar sistemas para la notificación y gestión de errores e incidentes por medicamentos.

Prácticas seguras para los profesionales sanitarios

 ► Recomendaciones en la prescripción

  • La edad del paciente y el peso correcto son esenciales para calcular la dosis cuando se

prescribe y para verificar la dosis durante la dispensación o administración. Por ello, las

prescripciones para pacientes pediátricos, además de los elementos generales de toda

prescripción, deben especificar la siguiente información:

– Edad y/o fecha de nacimiento.

– Peso corporal del paciente.

– Dosis específica calculada para el paciente en unidades de masa (p.ej. en miligramos) y por toma. No se debe prescribir en volumen (p.ej. mililitros) ni en unidades de forma

farmacéutica (p.ej. ampolla).

– Dosis en mg/kg u otro índice usado para calcular la dosis del medicamento (p.ej. superficie corporal). Excepciones: medicamentos que no se dosifican según el peso, como

formulaciones tópicas u oftálmicas.

  • Confirmar el peso corporal real del paciente, antes de efectuar la prescripción.
  • En niños que pesen >40 kg, comprobar que la dosis basada en el peso no excede la dosis

máxima recomendada.

  • Para medicamentos líquidos orales que se vayan a administrar por los padres o cuidadores en su domicilio indicar de forma complementaria la dosis por toma en volumen. En este caso, se debe expresar el volumen en mililitros o con la abreviatura mL (nunca con la abreviatura cc).
  • Realizar un doble chequeo independiente por una segunda persona de los cálculos complejos,especialmente cuando se prescriben medicamentos de alto riesgo.

► Recomendaciones en la dispensación

  • Antes de preparar o dispensar una prescripción pediátrica, se debe comprobar que la dosis

específica calculada para el paciente es correcta.

  • Los medicamentos de alto riesgo se deben preparar y dispensar en dosis individualizadas por paciente listas para su administración, siempre que sea posible. Cuando no sea posible, la unidad asistencial tiene que disponer de instrucciones claras para su preparación.
  • Acondicionar los medicamentos orales líquidos que se preparen y dispensen en el servicio de farmacia en vasitos o en jeringas orales que no se puedan conectar a los sistemas IV.

Prácticas seguras para los profesionales sanitarios (continuación)

► Recomendaciones en la preparación y administración en los centros sanitarios

  • Consultar ante cualquier duda que surja antes de preparar o administrar un medicamento (p.ej. dosis o volumen no adecuado para el paciente, necesidad de usar varias unidades para administrar una dosis).
  • Realizar un doble chequeo independiente por una segunda persona cuando se preparan y

administran los medicamentos de alto riesgo.

  • Utilizar solamente jeringas orales que no puedan acoplarse a los sistemas intravenosos para dosificar y administrar los medicamentos orales líquidos.
  • Utilizar equipos de administración de nutrición enteral que tengan puertos incompatibles con jeringas intravenosas o conectores que no puedan conectarse con dispositivos intravenosos.
  • Utilizar equipos y bombas adecuados a la edad de los niños.

► Proporcionar información verbal y escrita a los padres o cuidadores sobre el tratamiento

  • Proporcionar a los padres o cuidadores la información y el asesoramiento adecuado sobre la medicación. Informarles sobre las indicaciones, la dosis, la duración del tratamiento y los

posibles efectos adversos de los medicamentos. Hacer especial hincapié en los medicamentos de alto riesgo. Verificar que han comprendido la información facilitada.

  • Ayudar y motivar a los padres o cuidadores para que tomen parte activa en el tratamiento y pregunten cualquier duda sobre la medicación.
  • Explicar a los padres o cuidadores detalladamente y a ser posible por escrito la forma de utilizar correctamente los medicamentos que comportan algún grado de complejidad en su preparación o en su administración, bien porque requieran una manipulación previa (p.ej. suspensiones extemporáneas) o porque se administren con un dispositivo o la técnica de administración sea compleja (p.ej. inhaladores, autoinyectores).
  • En medicamentos líquidos orales comprobar que los padres o cuidadores saben con qué

dispositivo medir y cómo deben dosificarlos correctamente para garantizar que se administre la dosis prescrita. Explicarles que deben utilizar siempre el dispositivo indicado, ya que pueden producirse errores en la dosis si se utilizan otros.

  • Proporcionar información sobre herramientas que pueden ayudar a mantener la adherencia al tratamiento, como alarmas o aplicaciones existentes para móviles, tener a la vista una hoja calendario con el tratamiento e ir tachando día a día cada toma, etc.

Fuente : ISMP-España BOLETÍN DE RECOMENDACIONES PARA LA PREVENCIÓN DE ERRORES DE MEDICACIÓN. Número 46 – Septiembre 2018

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