EFECTOS ADVERSOS DE LOS MEDICAMENTOS EN ADULTOS MAYORES

Se estima que la población mundial de más de 65 años de edad (definidos como “adultos mayores”) se duplicará del 8% en 2010 al 16% en 2050. En 2015, aproximadamente el 5% de la población de los países de la OCDE tenía 80 años y más, se espera que este porcentaje aumente más del doble para 2050 .

El proceso de envejecimiento altera la forma en que los fármacos actúan en el adulto mayor. Cambios tanto en la farmacocinética como la farmacodinamia convierten la prescripción en geriatría en un proceso muy diferente al del adulto joven.

Los problemas asociados al uso de medicamentos en el adulto mayor son frecuentes, costosos, la mayoría de las veces prevenibles y provocan en muchas ocasiones  eventos adversos.

A medida que la población envejece, es probable que más personas padezcan múltiples enfermedades a largo plazo y tomen múltiples medicamentos, por lo tanto, es esencial adoptar un enfoque centrado en la persona para garantizar que los medicamentos sean apropiados para que el individuo obtenga los mayores beneficios sin ningún daño.

Los adultos mayores son una población vulnerable para desarrollar problemas relacionados con el uso de medicamentos debido a la polipatología e incremento de consumo de fármacos con la edad. La asociación de estos factores con los cambios fisiológicos del envejecimiento y existencia de fragilidad en algunos casos, predispone a los adultos mayores a desarrollar con más frecuencia reacciones adversas e interacciones medicamentosas. Se estima que desarrollan siete veces más eventos adversos por fármacos que llevan a hospitalización que los jóvenes.

Los eventos adversos relacionados con los medicamentos (EAM) se definen como lesiones que resultan de intervenciones médicas relacionadas con medicamentos (errores de medicación, reacciones adversas a medicamentos, reacciones alérgicas o sobredosis), y están asociados con miles de visitas a los servicios de emergencias y hospitalizaciones. Sin embargo, hasta la mitad de los eventos  identificados se pueden prevenir,  y los EAM son uno de los tipos más comunes de eventos adversos evitables en todos los entornos de atención médica.

Las consecuencias de los EAM incluyen morbilidad y mortalidad relacionadas con el fármaco, insuficiencia cardíaca y / o renal, hemorragia gastrointestinal e interacciones farmacológicas negativas. Dada la prevalencia de los EAM, prevenirlos es una importante prioridad de salud pública. Además del daño a los pacientes hay que tener en cuenta el costo del tratamiento de los EAM.

La prevalencia del uso de fármacos en adultos mayores aumenta significativamente con la edad. Algunos estudios indican que casi el 90% de los adultos mayores toman regularmente al menos un medicamento recetado, casi el 80% toma regularmente al menos  dos medicamentos recetados y el 36% toma al menos cinco  medicamentos recetados.

La polifarmacia y el uso de medicamentos potencialmente inapropiados representan el mayor riesgo de eventos adversos relacionados con los medicamentos para los adultos mayores.

 GENERALIDADES SOBRE LA PRESCRIPCIÓN DE FÁRMACOS EN EL ADULTO MAYOR

La provisión de una terapia farmacológica segura y efectiva a los adultos mayores resulta compleja debido a numerosas razones:

  • Consumen más fármacos que cualquier otro grupo etario, lo que incrementa el riesgo de efectos adversos y las interacciones entre fármacos, y complica el cumplimiento de la terapia.
  • Los adultos mayores presentan problemas de salud diferentes, a menudo más complejos, como múltiples enfermedades, que pueden requerir varios fármacos y mayor probabilidad de prescripción de un fármaco de alto riesgo.
  • El diagnóstico puede ser complicado, lo que genera demoras, que pasen inadvertidos o que se generen diagnósticos equivocados, con indicación de fármacos en forma inadecuada. La detección temprana de los problemas permite la intervención precoz, que puede evitar el deterioro y mejorar la calidad de vida.
  • Tienen más probabilidades de presentar enfermedades crónicas que pueden empeorar por el uso de fármacos, o que afectan la respuesta a los fármacos.
  • Sus reservas fisiológicas disminuyen y pueden descender más en presencia de enfermedades agudas y crónicas.
  • El envejecimiento puede alterar la farmacodinámica y la farmacocinética.
  • Estos pacientes pueden tener menos posibilidades de conseguir o de afrontar el gasto que implica el consumo de estos fármacos.
  • Deben revisarse frecuentemente los fármacos usados, bajo receta y de venta libre, en particular para identificar interacciones medicamentosas y el consumo de aquellos considerados inapropiados para los ancianos.