Lo que la formación de los altos directivos de organizaciones de salud debería incluir

Dadas sus funciones críticas de gobernanza y supervisión, los miembros de la alta dirección de las organizaciones de salud (consejos de administración, directores generales y resto de líderes ejecutivos) necesitan estar suficientemente capacitados en la ciencia de la seguridad; sólo así podrán promover los cambios culturales necesarios.

Además de la necesidad de comprender los fundamentos de esta disciplina, de incorporar el concepto de cultura de seguridad y de darle importancia a su promoción y desarrollo, también aparece como aconsejable que estos líderes seniors reciban una adecuada capacitación en los siguientes temas y conceptos:

  • Liderazgo de primera línea/liderazgo distribuido: Reconocido como un impulsor clave del cambio en la asistencia sanitaria. Mediante este tipo de liderazgo, los líderes locales (jefes de servicio o unidad) traducen los valores/prioridades de los altos cargos a nivel del microsistema; los líderes de la organización tienen un alto impacto en la cultura de las unidades y en los procesos de aprendizaje

 

  • Alta confiabilidad/resiliencia: Las organizaciones altamente confiables y conscientes se preocupan constantemente por la posibilidad de fracasar (buscan pequeñas señales de fallas en el funcionamiento (vs. estar preocupadas sólo por el éxito); son reacias a simplificar las interpretaciones (reconocen la complejidad); son sensibles a las operaciones de la primera línea de atención; se comprometen con la resiliencia (actúan con rapidez cuando las cosas salen mal –ej: el deterioro de un paciente-), y se remiten a los expertos (vs. remitirse solamente a los que tienen autoridad formal)

 

  • Ciencia de la implementación: Complementa la ciencia de la seguridad del paciente. Busca llenar la brecha existente entre lo que se conoce a través de la evidencia y lo que se hace en la práctica; se centra en la identificación e implementación de prácticas valiosas y lecciones aprendidas. También en su adaptación y escalamiento a toda la organización

 

  • Estandarización/alineación con el sector: Una característica que distingue a otras industrias de alto riesgo es la alineación de todo el sector en torno a las prioridades clave, los estándares operativos nacionales/internacionales y la regulación de las prácticas y tecnologías que resultan críticas para la seguridad

 

  • Cultura justa: Una cultura justa es aquella que reconoce que los profesionales individuales no deben ser considerados responsables por las fallas de sistemas sobre los cuales no tienen control. En una cultura de este tipo se reconoce que muchos errores individuales o “activos” son el resultado de interacciones predecibles entre los seres humanos y el sistema en el que trabajan, donde residen “fallas latentes”. Una cultura justa, por otra parte, tampoco tolera la indiferencia consciente ante riesgos claros para los pacientes ni las faltas de conducta graves.

 

  • Participación de pacientes y familias. Coproducción de salud Reconocida hoy como un área de interés primordial en la calidad de atención y seguridad del paciente; incluye la participación del paciente, sus familias y/o representantes en tres niveles: atención directa –nivel micro- (diagnóstico, decisiones de tratamiento, seguimiento); diseño organizativo y gobernanza –nivel meso- (planificación, consejos consultivos de pacientes, proyectos de mejora de calidad), y elaboración de políticas de salud – nivel macro- (salud pública, prioridades de investigación, asignación de recursos)

 

  • Medición de la seguridad del paciente: Cinco dimensiones: daños pasados (incidentes, mortalidad); confiabilidad (cumplimiento de normas y estándares); sensibilidad a las operaciones (recorridas, nivel de personal, escalamiento de problemas); anticipación y preparación (mapas de riesgo, puntuaciones de clima de seguridad según encuestas, ausentismo); integración y aprendizaje (alertas automatizadas, tableros de control)

 

  • Liderazgo de los médicos: Sin la activa participación y el compromiso de los médicos, pocas cosas funcionan en los hospitales. Su liderazgo es reconocido como un motor clave para lograr los cambios que la atención sanitaria necesita. Seis estrategias para involucrarlos: descubra un propósito común; redefina los valores y creencias; segmente el plan de participación; utilice métodos que estimulen la participación; demuestre coraje; conozca cómo piensan para atraerlos.

 

  • Seguridad psicológica: Un entorno en el que cualquiera puede hacer preguntas sin temor a parecer un tonto; cualquiera puede consultar o pedir opiniones sin temor a parecer incompetente; cualquiera puede ser respetuosamente crítico sin temor a parecer negativo; cualquiera puede sugerir ideas innovadoras sin temor a ser percibido como un perturbador
  • Ciencia de la seguridad: Disciplina que se centra en los factores contribuyentes y las causas subyacentes de riesgos y daños, incluyendo los errores y factores humanos. Se nutre de muchas disciplinas que no suelen considerarse parte de la asistencia sanitaria. Reconoce la importancia fundamental que tiene el diseño del sistema en la modulación de las conductas del personal. En otras industrias, como la aviación, los expertos en seguridad aceptan que se debe esperar y prever la ocurrencia de errores humanos, y trabajan para mitigar sus efectos. La ciencia de la seguridad y la ingeniería en factores humanos se utilizan para diseñar sistemas que prevengan errores o reduzcan los daños en caso de que ocurran. Lo hacen básicamente estandarizando, creando redundancias, generando verificaciones independientes y aprendiendo de las fallas

 

  • Compromiso del personal Para que el personal disfrute su trabajo, sea alegre y se comprometa, la organización debe garantizar lo siguiente: su seguridad física y psicológica; sentido y propósito; opciones y autonomía; reconocimiento y premios; gestión participativa; camaradería y trabajo en equipo; mejoras diarias; bienestar y resiliencia; indicadores en tiempo real

 

  • Seguridad/salud del personal: Una atención de alta calidad requiere que el personal se encuentre libre de daños físicos durante su trabajo diario. Es una precondición para la seguridad de los pacientes

 

  • Trabajo en equipo y comunicación efectiva: Los cortocircuitos en la comunicación y/o el escaso trabajo en equipo son señalados con frecuencia como factores contribuyentes en muchos eventos relacionados con la seguridad del paciente. Los equipos sólidos que se entrenan juntos y tienen prácticas de comunicación establecidas y confiables, tienen un rendimiento superior en materia de seguridad
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