SERVICIOS DE URGENCIA: CONTRIBUCIÓN DE LOS FARMACÉUTICOS CLÍNICOS EN LA SEGURIDAD DEL PACIENTE.


Los servicios de urgencias (SU) o emergencias hospitalarios son áreas asistenciales únicas y dinámicas cuya función principal es la estabilización crítica y la distribución de los pacientes. Además, son áreas donde existe un alto riesgo de incidentes y eventos adversos , muchos de ellos prevenibles, que afectan la seguridad del paciente.

Cuando se estudia la aparición de eventos adversos se observa que la utilización de los medicamentos ocupa un lugar elevado entre los aspectos más problemáticos.

En el caso de los errores de medicación se  destaca la frecuente utilización de fármacos de alto riesgo, órdenes verbales, la necesidad de una rápida velocidad de atención y la utilización de múltiples vías de administración.

El papel del farmacéutico hospitalario ha evolucionado hasta la prevención activa de los efectos adversos de la medicación, en parte mediante la detección de las órdenes del médico para determinar la precisión en la dosificación, las interacciones medicamentosas, las contraindicaciones y las alergias.

Una de las líneas estratégicas recomendadas en los últimos años ha sido la que hace referencia a la Seguridad del Paciente y el manejo de medicación con la introducción de farmacéuticos clínicos a los SU .

Se ha demostrado que los farmacéuticos, como miembros de un equipo de atención hospitalaria, reducen el número de eventos adversos por medicamentos, y que la participación del farmacéutico en la atención es económicamente ventajosa para las instituciones de salud. Sin embargo, cuando se trata de atención de emergencia, el potencial de un farmacéutico clínico no se ha aprovechado en gran medida. Para ello es muy importante que la actividad diaria del farmacéutico clínico del SU sea : estructurada y estandarizada (pases de sala, intervenciones farmacéuticas, conciliación de la medicación) , basada en el conocimiento, proactiva e implicada en los problemas propios del ámbito de las urgencias y siempre desde el enfoque multidisciplinar.

Las actuaciones en el ámbito de la seguridad relacionada con la medicación en los SU se centran en tres áreas:

  • utilización de medicamentos
  • seguridad con los medicamentos de alto riesgo y
  • conciliación de la medicación

Utilización de medicamentos

Frente a escenarios de emergencia, la protocolización de las infusiones cumple un rol clave para disminuir la heterogeneidad en la administración endovenosa. Se deben protocolizar las drogas vasoactivas, infusiones de estupefacientes, antiarrítmicos, antibióticos y otros fármacos de uso frecuente en urgencias vitales.

Seguridad en medicación de alto riesgo

Dentro de este grupo, y que afectan a los SU, se encuentran la insulina, los opiáceos, las sales de potasio endovenosas, el cloruro sódico a concentraciones mayores de 0,9%, la heparina y terapia anticoagulante en general, entre otros.

Las soluciones concentradas de electrolitos son objeto de recomendaciones y alertas específicas por parte de distintas organizaciones.

Conciliación de la medicación

La conciliación de medicamentos es un proceso diseñado para prevenir errores de medicación en los puntos de transición del paciente.

La cantidad de pacientes con problemas derivados de la conciliación es elevado, algunos de los cuales originan efectos adversos en el paciente. La implementación de programas de conciliación de medicación reduce los errores de medicación.

Los equipos de Farmacéuticos Clínicos son una necesidad en los SU. La incorporación de un farmacéutico al SU las 24 horas del día, los 7 días de la semana puede mejorar en gran medida la seguridad de los medicamentos. Los farmacéuticos del SU deben estar disponibles para consultas inmediatas junto a la cama del paciente o para discutir una prescripción de medicamentos, y poder interceptar los errores de prescripción antes de que se administren y antes de que cause daño al paciente.