No diga nada en privado, que no pueda decir en público. Grabaciones encubiertas

Imagine este escenario: una conversación con su paciente que usted pensaba que era privada fue grabada sin que usted lo supiera. Sus palabras, sacadas de contexto,  no representan lo que usted quiso decir y lo dejan mal parado.

No es difícil imaginar que las cosas pueden empeorar: la grabación se difunde a multitudes a través de Facebook, Twitter o Youtube.

Hasta hace muy poco, el foco del manejo de riesgos estaba puesto solamente en el uso que los profesionales hacían de estas herramientas y en las consecuencias sobre su reputación y la de la institución en caso de violaciones a la privacidad y confidencialidad. Sin embargo, es todavía muy poco lo escrito sobre el impacto del uso de esta tecnología por parte de los pacientes y sus familias.

La práctica de grabar sin consentimiento de alguna de las partes tiene indudablemente implicancias éticas y legales. El problema es que el avance tecnológico se da a un ritmo mucho mayor que los avances en regulación y legislación. ¿Es esta práctica legal? ¿Pueden ser utilizadas en un juicio? ¿Si la grabación fuera consentida, puede ser algo positivo?

 

Aspectos negativos de las grabaciones encubiertas:

  • Afectan la relación de confianza que debe existir entre un médico y su paciente.

 

  • No muestran el lenguaje no verbal, las expresiones faciales y otros gestos que forman parte del mensaje, por lo cual muchas veces las expresiones y el tono quedan fuera de contexto.

 

  • Una vez enterado de que fue grabado, promueve en ese médico el ejercicicio de una medicina defensiva, transformando al paciente en un potencial adversario legal.

 

  • Posibilidad de edición y manipulación del mensaje.

 

Dejando las cuestiones éticas de lado, la legalidad de las grabaciones subrepticias y su admisibilidad como prueba en un juicio es cuestionable. Sin embargo, no dejan de ser una herramienta de presión y los jueces tienden a considerar caso por caso, no pudiendo hacerse una generalización.

 

¿Hay forma de prevenir esto?

 

Para muchos profesionales, la manera más segura de ponerle un freno a esta práctica es exhibiendo carteles en los consultorios y en las áreas de admisión prohibiendo explícitamente grabar. Si bien esto no necesariamente impedriá las grabaciones, por lo menos el médico tendrá algo a lo que aferrarse si el tema sale a la luz, impidiendo que el paciente alegue que no sabía que estaba prohibido grabar sin consentimiento. Muchos consultorios tienen como política pedirles a los pacientes que apaguen sus teléfonos celulares. De todos modos, aún con estas reglas en práctica, los médicos deben saber que no son realmente ejecutables. Resulta impensable palpar a los pacientes/familias o revisar sus carteras y bolsos…. Ni los médicos ni el personal administrativo evitarán que una persona determinada a grabar de manera encubierta lo haga, después de todo, por eso son grabaciones secretas.

 

La regla de oro debería ser: “no diga nada en privado que no pueda repetir en público”.

 

Si ya fui grabado y posteado en redes sociales, ¿qué debería hacer?

 

  • No comente ni aclare nada vía facebook, twitter o cualquier otra red social

 

  • Busque asesoramiento legal

 

  • Recuerde que las plataformas (Facebook, Youtube, Twitter, Linkedin) tienen previstos mecanismos para remover posteos que atentan contra la privacidad y confidencialidad.
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