HABILIDADES  HUMANAS BÁSICAS PARA ENFRENTAR LA CRISIS SANITARIA

Los profesionales de la salud de nuestro país se encuentran en este momento bajo muchísima presión en el frente de batalla contra el coronavirus. En situaciones de extrema complejidad como la que estamos viviendo, plagadas de incertidumbres, sin reglas fijas y cambios permanentes, los humanos pasan a ser gran parte de la solución: ¡todavía hacemos algunas cosas mejor que las máquinas!

Porque errar es humano, pero también es humano innovar, ajustar, adaptar, corregir, inspirar, sufrir con el otro y colaborar.  Y la  actual pandemia nos está enseñando que no siempre las soluciones alternativas son malas. Todos los días somos testigos de la increíble capacidad de adaptación, de innovación y de inspiración de los profesionales del sector salud, aún en entornos con muy pocos recursos.

En tiempos como estos hay que saber ser resilientes fortaleciendo en el día a día la capacidad de vigilar, responder, antiparse y aprender. Para ello, resulta fundamental refugiarnos y promover más que nunca habilidades humanas básicas, sacarlas de debajo de las pilas de normativas, estándares y flujogramas, desempolvarlas un poco y ponerlas en práctica.

Estas habilidades pueden dividirse en dos grupos: habilidades de confiabilidad y habilidades de relación.

Habilidades humanas de confiabilidad

  • Atención a la tarea

El cerebro humano puede hacer dos o más tareas a la vez siempre que no comprometan las mismas áreas cognitivas.  Continuamente cambiamos de una a otra. Presionar el botón equivocado puede ser desastroso. Por eso, sobre todo cuando se realizan tareas invasivas o con medicamentos de alto riesgo es importante tomarse unos segundos, detener la tarea, pensar en lo que se está      realizando; luego, se debe revisar críticamente lo actuado.

  

  • Comunicación efectiva:

El arte de dar la información correcta, de la manera correcta a la persona correcta y en el momento indicado requiere de mucha práctica y aprendizaje. La comunicación es efectiva cuando el emisor y el receptor  entienden y comparten el mensaje de la misma manera. También cuando genera una visión compartida y entendible de la información  a través de toda la organización, fomenta la colaboración  y el trabajo en equipo,  promueve la discusión de temas, estimula el aprendizaje desde los errores y  utiliza  distintas técnicas de comunicación estructurada (ej: técnicas I-PASS, SBAR, brifing y debriefing, etc)

  • Pensamiento crítico:

El pensamiento crítico es el proceso de dudar de las afirmaciones que en la vida cotidiana suelen aceptarse como verdaderas. Cuando algo parece “no estar del todo bien” se debe prestar especial atención. Debemos reconocer y evitar los prejuicios cognitivos y las asunciones incorrectas; identificar y caracterizar argumentos; evaluar las fuentes de información; verificar y validad y, finalmente, evaluar los argumentos.

  • Adherencia a protocolos:

La adherencia a protocolos validades y la utilización de listados de verificación o “checklists” es una estrategia muy básica pero llamativamente efectiva para garantizar la precisión cuando se desarrollan tareas complejas. Los checklists brindan protección contra errores por distracciones o exceso de confianza. Nos recuerdan los pasos mínimos y necesarios de manera explícita. No sólo brindan la posibilidad de una verificación sino que instilan un tipo de disciplina de alto rendimiento.

  • Hablar para proteger:

No tener vergüenza de alzar la voz cuando está en peligro la seguridad  de los pacientes y colegas.

Habilidades humanas de relación

  • Colegialidad y Civilidad

El diccionario de la Real Academia Española define la civilidad como sociabilidad o urbanidad. El significado de la palabra puede entenderse también por sus sinónimos: cortesía, amabilidad, disposición, atención y buenos modos. Las faltas de respeto son una de las principales barreras para que las instituciones de salud se transformen en centros integrados, colaborativos y centrados en el paciente. En términos sencillos, una organización que tolera conductas irrespetuosas termina siendo insegura para sus pacientes y hostil para los trabajadores. Un ámbito de esta naturaleza imposibilita una respuesta adecuada a la actual crisis sanitaria que estamos viviviendo. El respeto, la cortesía, si bien pueden aparecer como habilidades “blandas”, son las que muchas veces terminan marcando la diferencia, porque aplanan jerarquías y disminuyen el gradiente de poder brindando la seguridad psicológica necesaria para que todos se expresen. Debe destacarse sin embargo un peligro latente en esta idea: el de pensar que civilidad  significa tan solo llevarse bien con todos sin importar quiénes son ni qué piensan; en una actitud de superficialidad en los tratos y que frene el intercambio de ideas con tal de no discutir.

  • Trabajo en equipo

Los equipos cometen menos errores que los individuos, especialmente cuando cada miembro conoce sus responsabilidades y las de los demás. La actual pandemia requiere de equipos altamente efectivos y de alto rendimiento, caracterizados porque sus miembros comparten modelos mentales, tienen roles y responsabilidades claras, comparten una visión clara y valorada, optimizan recursos, cooperan y desarrollan un sentimiento colectivo de confianza.

El rendimiento de un equipo depende de que sus integrantes sientan, piensen y actuén como equipo, para lo cual se necesita de liderazgo, comunicación efectiva, conciencia de situación y apoyo mutuo.

Las habilidades que se esbozan en estas breves líneas deben ser enseñadas, cultivadas y practicadas de la misma forma que las habilidades técnicas como colocar una vía, o realizar una punción. Tienen base científica y han demostrado mejorar los resultados de la atención en todos sus aspectos. Tengámoslo en cuenta.

Dr. Fabián Vítolo. NOBLE Cía de Seguros ®